Bisglicinato de calcio: ciencia y eficacia para la salud ósea
En el cuidado de la salud femenina, especialmente durante la transición hacia la menopausia, el calcio es un mineral crítico. La bajada de estrógenos favorece la pérdida de mineral óseo, y por eso el calcio cobra un papel especialmente importante en esta etapa. Además, cuando hablamos de suplementación, no todo depende solo de “cuánto calcio” lleva un producto. También importa la forma en la que ese calcio está presente, así como su biodisponibilidad y la evidencia científica disponible sobre su comportamiento durante la digestión (EFSA NDA Panel, 2015; Heaney et al., 1990).
Menopausia y salud ósea: el respaldo de la EFSA
Durante la menopausia, la caída de los estrógenos acelera la pérdida de masa ósea, aumentando el riesgo de fragilidad. El uso de calcio en esta etapa no es una elección arbitraria; está respaldado por declaraciones de salud autorizadas en la Unión Europea:
1. Mantenimiento de los huesos: El calcio es necesario para el mantenimiento de los huesos en condiciones normales (Comisión Europea, 2012).
2. Reducción de la pérdida mineral: El calcio ayuda a reducir la pérdida de mineral óseo en mujeres posmenopáusicas. Una densidad mineral ósea baja es un factor de riesgo de fracturas osteoporóticas (Comisión Europea, 2015).
3. Función muscular: El calcio contribuye al funcionamiento normal de los músculos (Comisión Europea, 2012).
Las formas de calcio: ¿por qué el compuesto importa?
No todas las fuentes de calcio se comportan igual en el organismo, ya que su eficacia depende de su bioaccesibilidad, biodisponibilidad y su estabilidad durante la digestión (EFSA NDA Panel, 2015; Heaney et al., 1990).
El carbonato de calcio es la opción más común por su bajo coste y alto contenido de calcio elemental (39.9%), pero su eficacia biológica depende en gran medida del entorno digestivo. En estudios comparativos, la fracción de calcio absorbida del carbonato fue del 23.5%, mientras que el bisglicinato de calcio alcanzó un 44%, lo que representa casi el doble (Heaney et al., 1990; Lorieau et al., 2018).
Qué tiene de especial el bisglicinato
La diferencia del bisglicinato reside en su estructura de quelato, donde el mineral se une al aminoácido glicina (Tang et al, 2016). Esto le otorga una solubilidad superior en agua con un valor de 282,3, frente a 0,014 para el carbonato de calcio, lo que ayuda a entender por qué ambas fuentes pueden comportarse de forma distinta durante la digestión (Lorieau et al., 2018).
¿Significa eso que todas las formas de calcio son iguales? No. La forma química también importa, porque influye en cómo el mineral permanece disponible o tiende a precipitar a medida que cambia el pH entre el estómago y el intestino (Tang & Skibsted, 2016).
Estabilidad química y bioaccesibilidad
La forma química del calcio puede influir en cómo se comporta el mineral durante la digestión y en su tendencia a permanecer disponible o a precipitar en el tracto intestinal. En modelos in vitro, los datos mostraron que el bisglicinato mantuvo una bioaccesibilidad final del 35,6%, frente al 22,0% del carbonato de calcio (Lorieau et al., 2018).
Además, en ese mismo estudio, la estructura del alimento, ya fuera líquida o en gel, no modificó de forma significativa la diferencia final entre las distintas fuentes de calcio.
Lo que esto significa en la práctica. Más que hablar solo de “qué sal lleva”, interesa entender cómo se comporta esa fuente de calcio en condiciones digestivas reales. Por eso, cuando se formula un suplemento, no solo importa la cantidad de calcio, sino también la forma química en la que se aporta (Lorieau et al., 2018; Tang & Skibsted, 2016).
Conclusiones e implicaciones prácticas
El bisglicinato de calcio destaca como una forma de calcio interesante dentro de una formulación orientada a la salud ósea de la mujer. No se trata simplemente de “añadir calcio”, sino de elegir una forma química con sentido dentro de una estrategia nutricional bien planteada.
En cualquier caso, lo importante sigue siendo el papel del calcio como nutriente: es necesario para el mantenimiento de los huesos en condiciones normales, contribuye al funcionamiento normal de los músculos y ayuda a reducir la pérdida de mineral óseo en mujeres posmenopáusicas.
Fuentes y referencias principales:
- EFSA NDA Panel. (2015). Scientific Opinion on Dietary Reference Values for calcium. EFSA Journal, 13(5), 4101.
- Heaney, R. P., et al. (1990). Absorbability of calcium sources: the limited role of solubility.
- Lorieau, L., et al. (2018). Bioaccessibility of four calcium sources in different whey-based dairy matrices assessed by in vitro digestion. Food Chemistry, 245, 454–462.
- Tang, N., & Skibsted, L. H. (2016). Calcium Binding to Amino Acids and Small Glycine Peptides in Aqueous Solution: Toward Peptide Design for Better Calcium Bioavailability. Journal of Agricultural and Food Chemistry, 64, 4376–4389.